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Historias de algunas de mis obras

Belleza en la tristeza


 Hace unos años...como seis, comencé esta obra.
 Era el inicio de un duelo.
 En un primer momento hice una especie de "puerta traslúcida" con tul negro,una composición abstracta.  Por mucho tiempo quedó en un rincón del taller, me costaba seguirla, no sabía a dónde iba a ir, qué caminos iba a tomar (parecía estar esperando algún desenlace dentro mío). El cuadro lo inicié en 2012, lo terminé en 2017.  (A veces pasa eso con las obras: responden a un tiempo interno). 
En esos años...se sumaron otras tristezas y otro duelo. 
Siento que en esa emoción a veces tan negada hay mucha profundidad, mucho aprendizaje y también , mucha belleza.
La muerte es a veces la puerta de una gran comprensión.

Acunando el corazón

Esta obra es muy especial porque el soporte sobre el que está pintada, me lo armó mi papá. El siempre me mostró lo orgulloso que estaba de mí por haber seguido una carrera artística, me apoyaba y estimulaba.
Acunar el corazón es una práctica chamánica para encontrar equilibrio y paz interior, para recuperar el centro y autorregularse. Quise que esta pintura produzca ese efecto en quien la mirara, con la imagen del gesto de acunar el corazón y textos de diferentes satsang de Swami Sai Baba.



La ilusión

Una mujer emerge de las aguas, flota, mientras contempla caballitos que vuelan en un cielo estrellado. Ella está distraída en esa visión, mientras una niña sumergida tiene los ojos vendados.
Esta pintura surgió sin premeditación, sólo la sensación de haber dormido durante años, me acompañaba mientras la pintaba. La comprensión llegó después junto con el título. Cuánto tiempo pasamos viendo "lucecitas de colores", idealizando, creyendo ingenuamente diferentes cuentos que nos contamos, que le contamos a esa niña ingenua que aún nos habita.?
Cuánto tiempo nos resistimos a sacarnos la venda de los ojos por temor o por comodidad? 
Ver muchas veces es doloroso, es como descubrir que los Reyes Magos que dejaban regalos eran en realidad nuestro padres. Ver es parte de crecer. Asumir la parte oscura de la vida y de nosotras mismas es crecer, aunque duela. Nos dá más conciencia para tomar las riendas de nuestra vida.

 

El aprendiz


Esta pintura la hice en homenaje a las mujeres sanadoras, conocedoras de las plantas, del clima, de los ciclos de la naturaleza y de los mundos invisibles. Aunque el título se centra en el personaje secundario que la acompaña mientra ella le enseña sus secretos, la protagonista nos interpela firmemente con su mirada. Una mirada que ve más allá de nosotros los espectadores, también posibles aprendices del misterio.


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